¿De qué están hechos los puentes entre lo que sucede al interior de cada escuela y las políticas públicas? ¿Qué tipo de experiencias pueden potenciar el enlace entre ambas esferas? ¿Cómo trabajar la relación entre lo micro y lo macro de la política en educación? ¿De qué se alimenta el diseño de la política pública cuando busca ofrecer aquello que se necesita?
Entrar a las escuelas -a cualquier institución formadora- puede ser oportunidad para registrar detalles, percibir gestos, agudizar la escucha. Más acá y más allá de las categorías tradicionales de pensamiento, estar en las escuelas habilita la invención de modos de ver, pensar e intervenir atentos a lo que cada territorio y cada comunidad necesita.
Desde Vida Cotidiana y escuelas trabajamos en medio de lo propio del quehacer cotidiano. Nos gusta decir que trabajamos al pie: ahí donde hace falta juntarse a pensar colectivamente lo que hacemos. Entre colegas. Ni por fuera ni desde arriba. Desde las entrañas, en medio de la cosa.
Se trata de pensar y hacer desde el convencimiento, la confianza y la apuesta certera sobre aquello que sucede (o puede suceder) en nuestros espacios de trabajo. Y sobre la potencia que anida en cada escuela -y en cada institución formadora, de todos los niveles- para alojar, acompañar y hacer mejores las vidas de los chicos y las chicas, de sus comunidades y de la sociedad de la que cada escuela también es trama y artífice.
Coordinadora Proyecto Vida Cotidiana y Escuelas